Evaluaciones de desempeño con los criterios propios de la empresa, y el historial de cada persona a lo largo de los años.
Cada empresa define qué mide y cuánto pesa. El jefe evalúa a su gente, la evaluación se conversa y se firma, y queda asentada.
Con el tiempo se ve la evolución real de cada persona, y no la impresión de la última semana.